20 agosto 2014

Fatiga crónica: cuando estar exhausto es una enfermedad

- Se suele vincular la sensación de desgaste con el estrés y las exigencias de la rutina diaria; Cuando este cansancio no mejora con el reposo, puede tratarse de un trastorno capaz de durar varios meses; La importancia de reconocer las señales del cuerpo a tiempo 

El síndrome de fatiga crónica (SFC) es un trastorno devastador y complejo. Quienes lo padecen experimentan un cansancio abrumador y una gran cantidad de otros síntomas que no mejoran con el descanso en cama y hasta pueden empeorar con la actividad física o el esfuerzo mental.

A menudo, estas personas realizan actividades a un nivel sustancialmente menor de lo que eran capaces antes de la aparición del trastorno, que suele comenzar de forma brusca. Además del cansancio intenso, sus otras manifestaciones incluyen fiebre baja menor de 37,8 grados, dolor muscular, deterioro de la memoria o de la concentración, insomnio y malestar que perdura más de 24 horas después de realizar esfuerzos. En algunos casos, el SFC puede durar varios meses o incluso años.

A pesar de que esta enfermedad ha sido descrita hace varios años, aún no se identificó la causa y, por lo tanto, no existen pruebas para diagnosticarla. Debido a que la fatiga es un síntoma de muchas enfermedades, el diagnóstico se logra después de haber descartado que quien padece SFC no sufre ninguna otra patología. Por su diversidad de manifestaciones, los pacientes pueden llegar a la consulta con el médico clínico luego de haber sido derivados por el infectólogo que los revisó por la presencia de fiebre y ganglios inflamados o luego de ver al reumatólogo por los dolores musculares o articulares.

¿Quiénes están más expuestos?

Uno de los principales grupos de riesgo está conformado por mujeres de 30 a 45 años, que cumplen un doble rol de amas de casa y profesionales. Esto hace que dos de cada tres pacientes sean mujeres.

Alejandro Puente, médico psiquiatra y especialista en terapia familiar, explica: "El ritmo de vida contemporáneo y la sobreexigencia llevan a que esta enfermedad pueda afectar a personas de cualquier edad y género. Su etiología no es clara; tiene que ver con alteraciones del sistema inmunológico, influenciado, entre otras cosas, por el estrés.

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"Numerosas investigaciones han comprobado que el estrés disminuye las defensas. Por lo tanto, hay que aprender que no se puede hacer todo. Es una cuestión de madurez y el gran secreto es respetar al cuerpo. También es importante la detección precoz de los síntomas, así como hacer cambios en el estilo de vida cuando el organismo marca un límite", agrega Puente.

Cada persona tiene su propio indicador personal que le señala qué le está pasando. A algunos se les nubla la vista, a otros les da dolor muscular. Pero, según Puente, "muchos de los que sufren fatiga crónica no están conectados con el cuerpo sino con las exigencias. Por eso no escuchan esos signos precoces del cansancio Muchos de los que sufren fatiga crónica no están conectados con el cuerpo sino con las exigencias. . De ahí la importancia de decir que no, de adaptar la vida a las exigencias del cuerpo, y no al revés".

¿Cómo se trata el SFC?

Una vez confirmado el diagnóstico, el profesional explicará al paciente que debe cambiar su ritmo de vida y reordenarse. Hacer el tratamiento evita nuevas consultas. "Hay que enfatizar en las diferencias entre placer y enfermedad, saber cómo manejar el estrés, recuperar la capacidad de descansar y divertirse. También se trabaja con psicoterapias. Y se explica la situación a la familia, para que entienda qué es lo que pasa realmente con el paciente", indicó el especialista.

"El tratamiento suele incluir medicación que, básicamente, consta de antidepresivos y antiinflamatorios. Sin embargo, algunos pacientes reciben de sus médicos tratamientos empíricos con vitaminas, gammaglobulinas, y también pueden llegar a incluir homeopatía", agregó.

Cuando se presenta en personas saludables, el síndrome de fatiga crónica se trata de modo integral y el pronóstico es bueno.