16 octubre 2008

Apoyo contra un dolor sin defensa

El San Agustín es el único centro de la región que cuenta con una consulta monográfica para tratar la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn

Entender que es una cruz con la que hay que cargar hasta el final de los días es el primer paso para digerir la enfermedad. Se trata de un ataque sin defensa que los especialistas bautizan como enfermedades inflamatorias intestinales (EII) y que se presenta con dos nombres: Crohn y colitis ulcerosa. Afecta principalmente a jóvenes. Sólo en el Hospital San Agustín de Avilés hay 600 personas diagnosticadas y, cada año, una veintena de enfermos más engorda la lista en la que ya figuran Margarita Fernández, Enrique Martínez, Riansares García o José Luis Suárez, cuatro luchadores que han dedicado los últimos años de su vida a comprender cómo el ser humano procesa los alimentos y, en definitiva, qué pasa en su intestino.

Los cuatro cuentan con el apoyo que les brinda la asociación de enfermos de Crohn y colitis ulcerosa (ACCU) de Asturias y también con la ayuda del equipo de digestivo del San Agustín que dirige Laureano López Rivas, quien en enero de este año puso en marcha junto al doctor Duque una consulta monográfica -por ahora, la única de la región- dedicada exclusivamente a la atención de los pacientes que sufren EII. Junto a los enfermos con dolencias hepáticas, los pacientes de Crohn y colitis son quienes ocupan mayoritariamente las consultas de digestivo. «Se trata de enfermedades que por su prevalencia y complejidad merecen atención especial», explicó el doctor Rivas, quien destacó que la consulta monográfica se creó con el fin de que los pacientes que deben ser vistos con urgencia no tengan que soportar listas de espera. Ahora, ACCU Asturias confía en que esta misma prestación se ofrezca en los hospitales de Gijón y Oviedo.

La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn se diferencian en muy poco: la primera afecta únicamente al colon mientras que la segunda puede atacar cualquier parte del aparato digestivo. Ambas, no obstante, acarrean males secundarios generalmente ligados a fuertes dolores en las articulaciones. «La tendencia es que aumente el número de enfermos de Crohn y se estabilice el número de pacientes con colitis ulcerosa», dijo el doctor Rivas, quien es consciente de que los avances farmacológicos y técnicos permiten ahora realizar mejores diagnósticos de estas enfermedades crónicas, en ocasiones, difíciles de detectar ya que los síntomas son variables. «En el San Agustín ha habido dos grandes cambios: la colonoscopia con sedación y la consulta monográfica dedicada, un día a la semana, a la atención de pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales», añadió. El tratamiento que prescriben los médicos difiere según los pacientes. «Hay enfermos que sufren un brote y hasta que padecen el segundo pasa mucho tiempo mientras que otros tienen malestar continuo», dijo el facultativo. Las recetas más frecuentes son a base de derivados de la aspirina, cortisona, inmunosupresores y anticuerpos anti TNF, estos últimos utilizados para frenar infecciones. «Se trata de una inflamación crónica y en muchos pacientes es más importante tratar los dolores musculares que provoca la enfermedad inflamatoria intestinal que la propia dolencia», recalcó el doctor Rivas.

ACCU Asturias, con casi medio millar de socios de toda la región, edita revistas, organiza excursiones, conferencias sobre la enfermedad y tiene en marcha diferentes proyectos como crear un blog (http://www.accuasturias.org) o publicar un libro didáctico pero desenfadado dirigido a padres con hijos enfermos. También ultima los preparativos de la asamblea nacional que se celebrará en Gijón del 6 al 10 de mayo de 2009. «Todo lo que se haga para que los pacientes convivan mejor con la enfermedad es bueno», señaló el facultativo, quien consideró que la enfermedad está ligada al estilo de vida. «En los países en vías de desarrollo no existen, es una enfermedad propia de los países ricos. Además hay personas más predispuestas que otras pero, en general, ambas enfermedades son el precio que estamos pagando al desaparecer los parásitos, las bacterias? Ya no hay gente con lombrices», dijo, y precisó: «El exceso de alimentación, la falta de ejercicio y los cambios en el sistema autoinmune nos llevan a estas dolencias que raramente se ven en personas adultas».

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